domingo, 24 de enero de 2016

Batallas por el cielo.-
Batalla por la luna.
El cienpies devoraba;
Aniquilaba la luna llena.
Sin esfuerzos
desmantelaba;
con quijadas de jade
e incrustaciones de plata,
indicios de luz,
muestras del esfuerzo de
sangre de dioses.
Citlalli inquieta,
fugaz ternura estelar,
guardo el alba antes
del brutal masticar.
El cienpies
rebozaba en
horizontes,
dimensiones
sin proporción,
engullían la noche
desgracia de Itoch.
Prometio insatisfecho
dones fragantes,
¡Iluminación!.
Exagero las
los matices,
modifico los
vértices así,
Provocándo,
con tesoros
vanos, grises.
Aguda agradeció
los dones, sin
mostrar nunca la
luz restante.
El devorador,
furioso,
emitía exigencias,
quería el pago justo.
Y así.
Citlalli
le miro...
Engullendo
la última estrella,
aunada a los favores,
Dándole vida a la reina sol.
Renaciendo
Reflejando,
Exterminando
La noche que del
Vientre del insecto
se originaba,
fraccionandolo
como galaxias,
entre una danzante
lluvia de plata.
3 enero 1985
Llave, llevas las llamas
acrecentadas, llanos
Llenas de ellas.
En las manos juega
El fuego.
Es mía la ingravidez.
Invalidez a la hora de soñar, tocar tierra, y decir esto es real, ser y estar.
Pero no todo es táctil.
Arde alma en la caricia de los extremos, en los bosques
de personas en las vidas ya pasadas.
Bebamos magia
Ardamos como maestros,
Com reyes sin trono,
Como ricos sin dinero
Con pasión.
Con presenté.
Con voz alta.
Ascensión
No más difuminacion.
Fuego.
Sol y alba

domingo, 6 de diciembre de 2015

No hay


No hay solo noche para dormir
o vehiculos para transportar
ni dias para vivir,
ni lunas para girar
no hay solo alas para
volar, no hay
solo estrellas
como el sol
ni placer como el
mar, ni cien
tristezas, ni
cien años de soledad;
no hay mas que la cotidiana verdad.
Necia la memoria de verte
en las mananas mas oscuras,
en donde la tortura
se levanta con el sol
del recuerdo, que solo
vislumbra aterradores
conejos, que se
volvian mas y mas negros

Eres una idea vanal
y miserable de lo que
nos acojia en el viaje
donde encontramos
tormentas de acero,
que ahora son junglas de nada.
Elijo entonces seguir
sin la respuesta ajena,
con la mirada angustiada
por la reforma alterna
de no seguirte despertando
para poder yo elevarme al
dios que nos odia tanto
como para juntarnos.
Luna, culto y conejos,
nuestros brazos
eternos;
abrazaban
sonriendole al tiempo
una idea de misericordia
al hasta luego, para vernos
sin lagrimas en la era de
mayahuel grandiosa.

Eramos culto verde,
imaginados,
redentores de caricias
ilusorias almas perdidas.
Solo nuestra contradiccion
y la empatia del dolor
nos libro de ser uno,
fases o tortura.

Horas DF.


1er Acto.
Vaiven tubular,
noche envuelta ,
en humaradas divinas,
que vuelve lo lunar,
en misterio.

Calles funerales de noche
pero viva de muertos de dia.
2o Acto
Extrana sensacion
de moverse como hormiga,
ideando caminos entre el mar
de humanos,"rios de babylon"
que ajustan las calles y avenidas,
sigiloso encuentro de
tortas y garnachitas
que hacen paro para
sobrevivir de vez en vez
a mi gente, a la jauria.
3er acto
Desfile anaranjado,
veloz metro, veloz;
donde simple maestros del Zen
profetizan ciegos
verbenas mexicanas,
Donde se pierde
la sensacion
acuatica
por sardinas en lata
emergidos de cada terminal,
como escamas de la
gran serpiente emplumada.
devorando tierra de
esta urbe de utopia.

Lapin Tochtli
 

martes, 1 de diciembre de 2015

Ocaso
(Último rito para Genoveba Farineli)
I
Treinta años que sucedió,
el padre bosque habló.
Susurro en el aire impregnado con su nombre.
Era muy temprano, o de noche.
Sin nubes la mente se aclaraba, entonces visite si tumba.

 II 
Tiemblan las plantas donde su memoria yacía, hechas lumbre, infierno en cada paso.

Pero el fuego no parecía quemarle, sólo era la distancia; la que la hizo una vez mujer.

 III

Yo la vi partir, la vi marcharse en los brazos del futuro, sol, aplastando esperanzas, salvaje, señora de una noche.

 IV

Recuerdo que tenía que ser así, sólo fui pobre sin futuro o guía o enseñanzas o medida, límites o codicias. Dejo por lo tanto a esta alma mía.
Aprendí a decirle a Dios, adiós.

 V

Roma se incendia en Francia. Ahí estábamos contemplando los dos lados de la mountain noir. Testimonió natura de como nuestros siglos no pudieron salvarse ni con un beso, se transformaron; nuestras sonrisas en anochecer donde fuimos.

 VI

Dirás en tu lecho que sufro o bastardo por querer volar 600 días a tu noche, no soy suicida sino enfermo de amor.


 VII 

Aquí entonces se acaba nuestra canción, Genoveba de la mirada ardiente, ahora eres plantas y con mi rodilla al suelo, te digo este secreto, se que te cuidan como nunca pude haber hecho; soy serpiente, negra mariposa, alacrán.


VIII

Ten mis manos hechas tierra, golpes y comparaciones. Aquí en el ocaso de nuestros sueños juntos, te susurro estas rimas donde el abandono ya no existe, obsesivas de un mañana que ya no conocerás.

IX

¿Entonces Apolo dices que fue quien te llevo?
..