domingo, 24 de enero de 2016

Curvas de luna
Senoss majestuosos de vida.
Ciervas.
Curvas de mi memoria aglomerada de deseo.
No da, ni deja, ni da pie al pasado.
Curvas que da la vida.
Anomalías que nos trae aquí con barajas.
Sucias cartas del preterito, pasado inexacto.
Curvas de sonrisa, viejo idolo.
Curvas las mas hermosas que no sabes porque.
Curvas de reojo.
Esas.
Las cuales hoy pronostico.
Y no entiendo.
¡Deja que se quede!
Es la vida, que con frío,
Fea sorpresa.
Pero llama, a la puerta, con fulgor.
Ya entrometida la muete.
Grita con resplandor de años. Esa vida inquieta segura de su fin.
He aquí los días sin tormenta.
He aquí los días nublados muerte mía.
He aquí tus hijos son emociones.
Pero tuyos al fin.
Ahí vamos.
En sueño describo.
Las noches malas, dosificaciones de esta, repetición de realidad.
Tranquilidad en los lazos. Que ni conocemos.
Era pues tu perspectiva.
Soledad.
Ego.
Pero tenias días de princesa;
dias, culminados
Recordando los segundos
Recortando las historias,
Breves en realidad, diriA ningún principio.
Marchando singular,
Un solemne; te quedas o
Te vas.
Si decido irme,
Ni tendrá lugar ciertas
Melancolías.
Si decido quedarme;
Solo viajes a un posible perdón.
Mientras que el permiso se dio.
Siéntate y siéntese como en su casa.
Pues el horizonte, refleja la falta de iluminación, que breve te muestra un ejemplo claro del sol.
¿Por que tu caridad?
Es solo mentira y no fue distorsión pero no me defiendas vida, vida mía.
Sabemos que no fue tu intención.
¿Qué esperas ahora? el lugar antes de irme?
Día de muertos II
¿Que nos queda?
Más que esa intensa sensación de vida, correcta o fácil, dura o ingrata pero es de nuestras sonrisas, lagrimas o intentos.
Por qué errores tuvimos y fuimos héroes al seguir paso a paso resistiendo en ciertas rutinas.
Qué no se acabe los días en que los muertos nos enseñan que el esfuerzo tiene sin duda un final.
¿De que sirve quejarse?
Estamos creando pasos, de similitudes sin precedentes.
Estamos aunque mal viviendo, disfrutando de ser una luz, música o nostálgia, de lo que no heredaron.
Somos herederos de los muertos, ¿qué más?
En el camino andamos;
desarrollando.
Pues no hay naturaleza mas bella que morir; viviendo en libertad y responsables de nuestros actos.
Caminando

Entre nubes de concreto, música del pasado, cuestiones simples en un cielo nublado.
Los recuerdos sin idioma, tierra, fuego, agua, viento.
Marcho, recordando.
No es el tiempo, ni la hora pero sueño bien despierto, en pasos largos de continentes, de pensamientos y formas.
Viviendo de manera camaleonica, entre susurros de almas penitentes y con cámaras.
Me gustaría una fotografía de mi que ya no tenga diablos.
Donde se diga; ese hermano es buen muchacho
- No hay -
Caminando sigo y veo esos recuerdos, espasmos de luz donde me creían que simple y sin vergüenza .
Ahí en el país del olvido, donde la cruz se carga con aceveraciones, sin complicaciones.
Lespinasserie
El preguntaba a la lluvia, al señor nube, ¿quien es esta señora estrella?
Buscando en el bosque circulares formas entre tanta estrella, pero se dio cuenta que era el otoño, y las estrellas eran secuaces terrenas del firmamento.
Camino.
Los pinos eran canes, el bosque respiraba sus años marcados en los caídos, señalando el mal camino.
No había luna según me dijo aquel que de rodillas vio.
Me dijo serio que no era su país y su región, que tenía remembranzas de su fértil dios, ufano para cualquier hijo de nadie probo.
Conversamos.
La serpiente llego, ya el Cuervo en su forma negra observo.
Llego él.
Hombre se llamaba decía muchas sandeces del amor,
lo trajimos, era uno; sólo simplemente no entendía de nuestra lluvia, de las niñas estrellas, del campo respirando; del hecho de ser una nube o moras salvajes, no lo entendía.
Pinto su línea roja, diciendo esto que ves es mío.
Decidimos madre venado que por más tardar llego.
Gritamos.
Pero la calma que el tiempo nos cedió, ya antes nos hizo presenciar un ultimátum, su idea vaga de destrucción.
Hable con el.
Le dije esta rama es una serpiente. Venenosa.
Me decía:
Es madera.
Y la quebró.
Caminos donde el padre bosque y madre tierra lo perdió, lo seguía.e hablaba de su seguridad pues un camino para el es subir o bajar. No detenerse o soñar.
Me guió a su casa; eran ruinas, y le dije:
Este río que vez, nos despide, tu puedes engatusarlo, pero no voy, hombre tu deterioro a la vida en tu noche de oscuridad y donde llueve porque tu te acercas.